Un señor de 80 años le dice al doctor que tiene una novia de 18 años embarazada…
La
ingenuidad y credulidad de una persona puede llegar muy lejos. En
estos casos la ingenuidad puede ser utilizada para creer algo que
aunque se sabe que es mentira, sirve para alimentar el ego.

Este hombre de 80 años tiene una novia de 18 años y asegura que ella está embarazada de él, probablemente esto fue lo que le dijo su novia. Sin embargo, la posibilidad de que esto sea verdad es remota.
A partir de los 41 años, la fertilidad de los hombres comienza a descender y a medida que van pasando los años menos probabilidad hay de que el hombre pueda fecundar un ovulo. A los 41 años la probabilidad es de un 60% pero a partir de aquí empieza a disminuir un 7% anual, quiere decir que 6 años después de los 41 se pasa del 40% restante.
La felicidad de este hombre al creer que está esperando un bebé es muy grande, solo porque esto alimenta su ego. No solo se lo dirá al doctor, lo gritará al mundo entero para así sentirse bien.
Es muy seguro que a su novia le convenga que este señor siga creyendo que esa barriga es de él, ya sea por cuestiones económicas o por el apoyo que el que realmente la embarazó no le puede dar. Dificilmente una relación de este tipo se da por amor.
No conocemos las condiciones de esta chica o de esta relación, lo que si sabemos es que este señor está muy errado pensando que será papá. A su edad está para tener nietos y hasta bisnietos. Está para ver como sus hijos y nietos fecundan, o como sus hijas y nietas están en estado.
Cuando este señor llega al doctor y le cuenta que tiene a su novia embarazada, este se asombra y se queda pensando. Mientras todo está en silencio, el doctor piensa en cual es la mejor metáfora para que este señor entienda que esto es imposible. El doctor tampoco deseaba ofenderlo, solo quería sacarlo del error de la manera más amable posible.
Y puuum, se le ocurrió una excelente metáfora:
El doctor comienza diciendo: Con todo respeto, quisiera contarle una historia. Hace algunos años atrás yo conocí a un hombre, muy buen cazador por cierto. Nunca perdió en una temporada de caza pero como todos, un día cometió un error, cuando salió de su casa se confundió y en vez de agarrar su rifle, agarró el paraguas y así salió a cazar.
Tras una pausa, continúa diciendo: cuando llegó al bosque, se topó de sorpresa con un oso en frente de él, rápidamente sacó su paragua y apuntó hacia el oso.
El señor asombrado pregunta: ¿Y qué pasó?
El doctor le responde: El oso recibió el disparo y cayó muerto en frente de él.
El señor, incrédulo responde: Eso es totalmente imposible, tuvo que haberlo hecho otra persona.
El doctor con una sonrisa responde: A este punto es donde quería llegar…
No se puede ser tan crédulo en la vida, una mentira no debería alimentar el ego. La edad se tiene que asumir con total dignidad, sino es posible que te encuentres con un doctor como este y te haga entender con tan excelente metáfora.
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