¿Alguna
vez te has puesto a pensar cuánto tiempo pierdes al decidir cómo vas a vestirte
en la mañana? Probablemente se te ha hecho tarde para llegar a la escuela o el
trabajo más veces de las que te imaginas.
Solemos
perder demasiados momentos valiosos con detalles tan superficiales y sin
importancia. Un buen atuendo no va a cambiar el mundo, incluso probablemente
tampoco cambie nuestro día.
Esto
no quiere decir que la moda no sea importante, ya que tiene una gran influencia
en la cultura y, a su vez, dirige a la sociedad. De echo es en la moda donde el
arte, la cultura y la historia se cruzan.
Tal
y como dijo el gran escritor estadounidense Henry David Thoreau: “Nuestra vida
se está desperdiciando por los detalles… Simplemente, simplifica”.
Deberías
preocuparte, principalmente, por las cosas pequeñas. Haz tu vida más fácil
concentrándote en lo que realmente importa. Es por eso que muchas personas
exitosas han adoptado esta filosofía en su rutina diaria.
¿Por qué muchos presidentes y directores ejecutivos usan lo mismo todos los días?
Te
guste o no, el trabajo del presidente Obama es el más difícil del mundo. Como
el líder del país más poderoso del planeta, tiene mucha responsabilidad en su
manos. Sin importar lo que haga, siempre será criticado. En pocas palabras,
tiene muchas cosas importantes en qué pensar antes de preocuparse por su
guardarropa.
Esa
es justamente la razón por la que el presidente Obama viste el mismo traje
todos los días. Bueno, casi todos los días, aún no olvidamos la ocasión en que llevaba un traje en color beige. Aunque eso probablemente
dice menos de él y más de nosotros.
Sin
embargo, la mayor parte del tiempo Obama viste un traje azul o gris. En un
artículo para la revista Vanity Fair, de Michael Lewis, el presidente explicó
la lógica que hay detrás de esta rutina:
“Verás
que siempre llevo trajes azules o en color gris. Trato de acortar mis
decisiones, no quiero tomar decisiones acerca de lo que estoy comiendo o lo que
voy a usar porque tengo muchas otras decisiones que tomar. Hay investigaciones
que demuestran que el simple acto de la toma de decisiones degrada la capacidad
para tomar nuevas decisiones”.
Stuart
Heritage dijo para The Guardian que Barack Obama ha comparado su vestuario a
tal grado de confianza que puede estar en cualquier situación y tomar
decisiones que impacten directamente el futuro de la humanidad.
Y
el presidente no está solo en esta práctica, también Steve Jobs dirigía su
firma de alto nivel vistiendo pantalones vaqueros y zapatos deportivos todos
los días. Por otro lado, Mark Zuckerberg viste por lo regular una camiseta gris
con una sudadera de capucha negra y pantalones vaqueros. Así mismo, Albert
Einstein compró algunas variaciones del mismo traje gris para no perder tiempo
en decidir qué ponerse cada mañana.
Todos
estos casos están relacionados con el concepto de la decisión fatiga. Esta es
una condición psicológica real en la que la productividad de una persona se ve
afectada por algo mentalmente agotador causado por decisiones irrelevantes.
Esto quiere decir que las personas se vuelven menos eficientes en el trabajo
por pensar en cosas como qué comer o vestir todos los días.
Por
eso, personalidades como el presidente Obama, Steve Jobs, Mark Zuckerberg y
Albert Einstein decidieron facilitar su vida creando un armario constante.
Evidentemente se trata de algunas de las personas más exitosas y productivas de
la historia, y tienen algo de razón en eso.
Incluso,
tener una gran variedad de ropa está sobrevalorado. Desperdiciamos mucho tiempo
preocupándonos por cosas que no tienen relevancia, y ni siquiera nos damos
cuenta de la facilidad con la que podemos cambiarlo.
José
Mujica, expresidente de Uruguay, rechaza la conformidad y se opone a usar
corbata, argumentando que:
“La
corbata es un trapo inútil que restringe tu cuello. Soy enemigo del consumismo,
porque a causa de ese hiperconsumismo nos olvidamos de cosas fundamentales y
desperdiciamos fuerza humana en frivolidades que no tienen nada que ver con la
felicidad humana”.
Y
tiene razón, la mayoría de nosotros nos obsesionamos con cosas materiales. Es
por eso que la verdadera manera de adquirir una satisfacción es salir al mundo
a fomentar cambios visibles y benéficos.
Podríamos
considerar la opción de simplificar nuestras vidas un poco más al reducir el
tiempo que dedicamos al pensar en aspectos inútiles de cada día, y en el
proceso podremos darnos cuenta que nos encontramos menos estresados, más
productivos y más satisfechos.
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