Ramonita tejada, de Boston, Estados Unidos, está en su vigésimo tercera semana de embarazo. Acompañada de Jose, su marido, y sus 5 hijos va a hacerse una ecografía para saber el sexo del bebé que esperaban. Pero lo que esta mostró destrozó a la feliz familia en menos de los que ellos pensaron.
El
feto tiene un enorme tumor del tamaño de una pelota de tenis. El
tumor está lleno de vasos sanguíneos muy frágiles, que acaparan la
sangre del bebé que pronto esta por nacer. Literalmente el tumor
amenaza con extraer la vida del pequeño de su cuerpo antes de que
vea la luz. Los médicos nunca vieron nada igual este caso es muy
extraño: un caso así solo se ve en 1 de cada 50.000 nacimientos.
El
Centro de Medicina Fetal de Boston ofrece a los destrozados padres
realizar una operación en el vientre materno previa al parto una
operación muy difícil y que puede que le cueste la vida tanto al
bebe como a la madre. Las posibilidades de supervivencia del bebé
son inferiores a un 20%; pero es su única esperanza de sobrevivir.
El
equipo quirúrgico abre el vientre de Ramonita y saca el útero
entero. Sacan cerca de un 70% del bebé sin tocar la placenta de la
madre, dejando la cabeza del bebé dentro del vientre materno. “No
sacamos al bebé por completo de la madre para que el útero no diera
por terminado el embarazo en ese momento y comenzara el parto”,
relata el Dr. Jackson. El tumor fue extraído del bebé varias horas
después, quien fue devuelto a continuación al vientre de su madre
algo que fue difícil de hacer.
¡Lo
que ves junto al pequeño pie del bebé es el enorme y amenazante
cáncer que tenia dentro de el!
Los
padres del bebe están esperanzados: después de que su hija hubiera
“medio” llegado al mundo, Ramonita siguió con su embarazo otras
10 semanas más. Y, al fin, la diminuta Macie Hope nació, esta vez,
sana.
La
gran cicatriz en la espalda de Maciel es el recordatorio de la odisea
que vivieron sus padres al pensar que podían perder a esta hermosa
bebe.





